Encontranos en

Opinion

“No es suficiente, Sr. Presidente”

Publicado

on

Sin dudas Mario Abdo Benítez fue atravesando situaciones que lo pusieron al filo de críticas desde que inició su gestión. La conformación de un gabinete sumamente cuestionado por diferentes sectores y situaciones contradictorias relacionadas al confuso acuerdo bilateral de Itaipú -hoy prácticamente en el olvido- siguen colocando la balanza en contra del Gobierno aunque las primeras acciones para afrontar la pandemia del COVID 19 hayan sido acertadas.

Decisiones que en su momento fueron aplaudidas a nivel internacional como el decreto anticipado de la cuarentena total, con el paso de los meses, fueron opacadas por las graves irregularidades descubiertas en las instituciones insignias como el Ministerio de Salud. La compra irregular de agua tónica en Petropar, insumos no utilizables proveídos por “empresas de maletín” y los cargamentos rechazados por Julio Mazzoleni dejaron indicios de que algo anda realmente mal y que el régimen de compras públicas por vía de la excepción fue instrumentado a favor de amigos cercanos y altos funcionarios del Estado.

Es solo cuestión de envidia
“No voy a ser juez de la conducta de muchos” fue el enunciado utilizado como arranque por el mandatario -el jueves pasado durante un recorrido por el departamento de Itapúa- luego de dar a entender que las críticas hacia su figura, hacia sus ministros y específicamente hacia Julio Mazzoleni surgen de una sensación de envidia como impulso principal y no de los hechos irregulares que están siendo investigados. La realidad que Abdo Benítez no quiere aceptar es que la impunidad sigue estando presente y en este caso tiene el agravante de que hay un virus que combatir.
En pleno acto de Gobierno el presidente aprovechó la ocasión para hacer público su respaldo total al “capitán” ¿Una presentación anticipada o una estratégica para medir aceptación? Da igual, pero no es recomendable dormirse, la corrupción pública no se puede tapar con la buena gestión de la cuarentena.

Suerte momentánea vs eterna corrupción
La falta de insumos da una sensación de inseguridad si nos ponemos a pensar que llevamos casi tres meses de cuarentena. No sabemos aún si contamos con equipamientos médicos como para hacer frente a un aumento de casos -actualmente van apareciendo algunos sin nexo- y podríamos decir que estamos encarando la situación con un toque de fortuna porque, como en pocas veces, la suerte puso las fichas a favor de Paraguay.

La circulación comunitaria es casi nula según las muestras realizadas y los destinados a los diferentes albergues siguen siendo los que resisten el COVID- 19 ¿Pero cómo se garantiza la salud de estos, y de la ciudadanía,  si el eterno virus de la corrupción no permite que nos hagamos con los equipos médicos?

“Los que critican quieren ver nuestro fracaso en esta tercera guerra mundial biológica”, Mario
Abdo Benítez, Presidente de la República del Paraguay.

 

José Ignacio Melgarejo – Periodista del grupo Venus Media

Opinion

¿Recuerdan cuál es el plan para combatir el desempleo?

Publicado

on

Por

Es casi seguro que gran parte de nosotros de algún modo siempre ha querido cambiar el mundo de como lo conocemos, que de niños soñábamos con erradicar las desigualdades que aquejan de manera constante a las clases sociales más vulnerables, pero que de grandes fuimos olvidando en cierto grado parte de ese sueño.

Vivimos atrapados en las limitaciones que ya son propias de una persona adulta promedio (que van variando de acuerdo al alcance económico), saturados, concentrados en sobrevivir, es lo que nos queda, pero… ¿Qué ocurre con aquellos que llegaron a alcanzar un peldaño más en la escala económica/social? ¿Cómo lo hicieron y para qué?

No vamos a reflexionar de manera extensa sobre esos cuestionamientos en este texto, pero si es muy importante que cada uno de nosotros realice el ejercicio constante de buscar preguntas y respuestas en donde solo quede el silencio, buscar el “porqué” de tantos problemas surgidos durante la pandemia, de las consideradas “deudas históricas” y entender cómo están siendo sobrellevados por quienes llegaron a un nivel más elevado a través de las elecciones “populares”. Detengamos un momento para observar cuestiones más próximas y urgentes como lo son: La precariedad laboral, la necesidad de ingresos por persona y el “plan de generación de empleos”.


En Paraguay más de 200.000 personas se encontraban desempleadas antes del inicio de la pandemia según datos de la DGEEC, luego otras 140.000 se vieron afectadas acordes iban pasando los meses. Si bien el índice de desempleo desde siempre fue preocupante por ser parte de “la deuda histórica”, muchos otros se vieron obligados a aceptar precarizar sus condiciones de modo a no quedar colgados a la suerte (Aumento de horas por jornada, recortes salariales o suspensiones de contratos).

Superamos 120 días de cuarentena con empresas ajustando sus presupuestos, con trabajadores que deben elegir entre llevar largos y tediosos procesos judiciales o aceptar las condiciones mencionadas en el párrafo anterior, pero lo que es peor, una gran parte de la población joven sigue pendiente del Pytyvo como único ingreso posible para subsistir.

No sabemos cuándo va a terminar esta catástrofe financiera, pero si podemos precisar que la oferta laboral va quedando muy reducida en comparación a la demanda, es decir, a la cantidad de personas en edad productiva que fueron dejadas de lado. Sin investigar demasiado podemos decir que muchos jóvenes tienen gastos mensuales por cubrir como: El alquiler, los servicios básicos, deudas por préstamos anteriores o posteriores al inicio de la pandemia y más. Muchos podrían estar ingresando a los registros de INFORMCONF o, recurriendo a la usura como última alternativa, todo mientras se aguarda al inicio del “Plan de reactivación financiera”.

¿Cuál es el plan de reactivación?

Parece ser que todo recae en la construcción de obras viales y de viviendas, obras temporales que no garantizan la estabilidad económica a futuro para quienes accedan a trabajar en ellas.

La idea de mover la economía en torno a los pequeños comercios que podrían ser montados en los alrededores de las obras, mediante avancen las ampliaciones de rutas, podría resultar de manera favorable, pero: ¿Qué tanto dinero podría circular en esas zonas lejanas y con poblaciones reducidas como por ejemplo en el chaco? ¿Es acertado ese enfoque?

Por otro lado resulta más que importante construir viviendas sociales, siempre que sean destinadas a aquellas personas o familias que no puedan acceder a condiciones optimas para el hogar o, que se vean obligadas a vivir en alquiler. Pero al final de las obras: ¿Quiénes accederán a ellas? ¿A caso no deberán ser adquiridas con pagos mensuales por quienes hoy se encuentran sin ingresos?

En fin, seguimos aguardando al inicio de dicho plan, mientras tanto nuestra economía desfallece. Buscamos respuestas y soluciones, pero solo nos encontramos con los “kilómetros de rutas por ser hechas” como justificación de lo que parece ser una ineficiente planificación ante el crítico estado de los ciudadanos.

Y ni mencionemos la crisis presente en el sector agrario, los olvidados de siempre, será tema para otro artículo.

 

José Ignacio Melgarejo – Periodista del Grupo Venus.

Leer más

Opinion

¿Fue en serio, Presidente?

Publicado

on

Por

“Vivimos en un país maravilloso por donde se lo mire, con políticas públicas acertadas y una administración admirable. Manejamos la pandemia con decisiones claves que fueron resaltadas por diferentes países. Nos destacamos por controlar una crisis global, mediante un liderazgo firme de nuestro Señor Presidente y apelamos a la gracia divina”. Ese fue el mensaje reflejado en el discurso, que el Paraguay ante sus ojos es totalmente distinto al nuestro.

Pasaron varios días desde que Mario Abdo Benítez presentó su informe de gestión resumiendo los trabajos realizados durante los dos años que lleva al frente de nuestro país, basados a gran medida en obras viales. A falta de hospitales, kilómetros de ruta. Total parece ser que es más fácil trasladar a una paciente desde Ciudad del Este a Asunción en vez de equipar los hospitales regionales.

Un balance imperfecto por la falta de autocríticas ante una realidad que parece empeorar cada día más, según las necesidades primarias para el ciudadano vayan siendo dejadas de lado y a medida que el COVID-19 siga avanzando. Aceptó que tenemos falencias en el sector sanitario, pero sin explayarse demasiado, como reafirmando la falta de manejo y una constante improvisación.

Entre datos presentados en su discurso destacó que más de 70.000 paraguayos fueron reinsertados a sus puestos laborales, pero ¿Qué pasó con los otros, casi también setenta mil que quedaron a la deriva? Y ¿Con los que se vieron obligados a retornar? Ah, es cierto que cuentan los subsidios de IPS y Pytyvo, lo que parece no ser suficiente. También celebró que 1.500.000 estudiantes fueron beneficiados con las clases virtuales, ¿Acaso no es consciente de las numeradas limitaciones que envuelven a quienes pertenecen a familias vulnerables?

En fin, prácticamente fue más de lo mismo, lo oímos al presidente durante casi dos horas justificando sus obras de gobierno mientras dejaba de lado cuestiones tan sensibles como las ya mencionadas (Salud, Trabajo y Educación). Y ni hablar del flamante cierre:
“Hoy encomiendo el camino de Paraguay a Dios, declarando su reactivación económica”.

Solo un consejo, señor presidente; Escriba sus propios discursos, sea más atento a lo que ocurra en los barrios, a su entorno, realice los cambios que sean necesarios y no deje que la corrupción siga apoderándose del País.

 

Por José Ignacio Melgarejo – Periodista del Grupo Venus Comunicaciones

Leer más

Opinion

¿En qué se diferencia la nueva normalidad de la vieja desigualdad?

Publicado

on

Por

Normalmente vivimos pendientes de lo que sea que se vuelva tendencia en internet o en televisión, pero a la vez desatendemos casi por completo las cuestiones que afectan a nuestra clase social de manera más directa, a la clase trabajadora. Muchas veces nos resignamos a continuar con nuestra sobrecargada rutina, buscando escapes emocionales para las horas no laborales, hasta que toque volver a trabajar para sobrevivir.

Nuestro agotamiento mental y físico termina dando paso a la indiferencia. Seguimos la corriente hasta llegar al punto de fingir demencia. Soportamos pesares en un país en el que disciplinas como la psicología y política son completamente ignoradas, quedando como consecuencia una especie de disociación de la realidad.

Luego de 110 días de cuarentena nuestra economía desfallece, unas 80.000 personas quedaron cesadas de sus puestos laborales y aunque capaz ya sea reiterativo mencionar esto, es una realidad que no debemos desatender. Algunas estimaciones hablan de que el PIB podría sufrir un déficit de entre -2,5% hasta incluso -6,5% si no se controlan los recursos en tiempos de pandemia y debido al gran endeudamiento que llegaría a los 2.500 millones de dólares de momento. Al margen de ese indicador, la gente de a pie también la está pasando muy mal.

Atravesamos un oscurantismo económico que golpea especialmente a los trabajadores del sector privado porque sufrieron recortes de salarios, suspensiones del contratos o quedaron sin trabajo. Según encuestas realizadas a más de 1.000 mipymes por la consultora Nauta, dos de cada diez de esas empresas no superarían la pandemia, una noticia terrible si recordamos que estas empresas son las que más empleos generan.

Ante un difícil repunte a pesar de la flexibilización de la cuarentena, los créditos fueron surgiendo como alternativa. Una solución arriesgada si tomamos en cuenta el compromiso de un nuevo pago mensual, los intereses, más la falta de garantías de una posible estabilidad económica nacional. Avanzamos por fases, lo que significa que en cualquier momento podemos volver a la tan temida “Fase Cero”.

Entonces, si tan fuerte fue el golpe recibido por los empresarios del sector privado, resulta hasta lógico pensar que los trabajadores afectados estén pasando por lo mismo, hasta de una peor manera. Sobreviviendo de los subsidios mientras aguardan a que la economía mejore, se encuentre una vacuna contra el virus, o lo que sea que ocurra primero.

Paraguay: Un país rico para quienes lo administran
A siete días de que fuesen publicadas las declaraciones juradas de los altos funcionarios del Estado, o mejor dicho de ciertos políticos, queda más que claro que la impunidad sigue siendo el mayor de nuestros males.

Hoy, muchos sobreviven de pequeños aportes estatales, mientras otros siguen sumando millones a sus movimientos financieros. Nos encontramos ante dos países en uno, totalmente distanciados entre sí, donde la función pública no es más que un gran negocio. ¿Podemos dudar los 1372% de crecimiento patrimonial del senador Fernando Silva Facetti, o el crecimiento de 1196% del Vicepresidente Hugo Velásquez? Es obvio que sí, y ni hablar de los 4600% del ex senador y ahora procesado Oscar González Daher.

Aguardamos soluciones de quienes no sienten ni por poco nuestras necesidades básicas, lamentamos ser un pueblo sufrido, pero no actuamos al respecto. Ante la indiferencia, sumisión y por sobre todo la desigualdad. ¡Despertemos!

 

José Ignacio Melgarejo – Periodista del Grupo Venus Comunicaciones

Leer más

Tendencia