Rubén Lisboa, abogado de Juan Arrom, Anuncio Martí y Víctor Colmán, explicó que consiguieron refugio político en Finlandia considerando que Uruguay tiene muy buenas relaciones con aquel país nórdico. Subrayó que el Ministerio Público de Paraguay hasta ahora no presentó acusaciones formales contra sus clientes pese a las investigaciones, basando en ello su nuevo pedido de refugio político otorgado por la ONU.
Lisboa comentó que en nuestro país aún sigue abierto el juicio por tortura, hecho denunciado por Arrom, Martí y Colmán, por lo cual “es obvio que tienen todo el derecho de solicitar refugio político en un lugar donde ellos creen que tendrán mayor protección”.
En ese sentido, Lisboa aseveró que la propia justicia paraguaya los dejó libres hasta hoy día del caso de secuestro de María Edith Bordón porque la Fiscalía no presentó acusaciones formales contra los tres individuos, basando en ello su nuevo pedido de refugio político, esta vez ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
“Hasta hoy ese juicio está abierto en Paraguay porque hay un hecho en el cual no se ha encontrado a los verdaderos culpables”, enfatizó el abogado.
Recordó que presentó el pedido de levantamiento del código rojo de la INTERPOL en julio pasado sosteniendo que contra sus tres defendidos existían violaciones a sus derechos humanos.
Juan Arrom, Anuncio Martí y Víctor Colmán se hallan viajando rumbo a Finlandia, país ante el cual solicitaron refugio a través de un salvoconducto de la ACNUR. Si bien los tres estuvieron demorados por algunas horas en el aeropuerto de Madrid, finalmente lograron abordar el vuelo con destino al país nórdico.
Arrom, Martí y Colmán se encuentran prófugos de la justicia paraguaya, acusados de haber secuestrado a la empresaria María Edith Bordón, en el año 2001.
La precandidata a la intendencia de Asunción, Johanna Ortega, plantea su candidatura como parte de un proceso político que viene construyendo desde hace años. En la primera parte de la conversación, compartió una reflexión personal sobre cómo la maternidad la volvió más humana y más sensible frente a distintas realidades sociales.
Pero su discurso va más allá de lo emocional. Ortega asegura que quiere profundizar su compromiso político y asumir un rol de mayor responsabilidad en la gestión municipal. “Se puede hacer política también en minoría, desde la adversidad”, sostiene.
Uno de los puntos más decisivos de su propuesta es la intención de eliminar a los denominados “planilleros”. Ortega aclara que no se trata de despedir a funcionarios que cumplen funciones reales, sino de desmontar una estructura sostenida por favores políticos. En esa línea, cuestiona el sistema de intercambios que —según afirma— se instaló como modelo de gestión en Asunción y que hoy resulta insostenible tanto en términos financieros como institucionales.
La estructura municipal también está en la mira. Actualmente, la Municipalidad cuenta con 68 direcciones generales; para Ortega, ese número podría reducirse a la mitad sin afectar el funcionamiento. La reorganización, plantea, no solo implicaría eficiencia administrativa, sino también una demostración clara de compromiso con una gestión más transparente y racionalización del gasto.
En materia ambiental, la precandidata apunta a una modernización urgente del sistema de residuos. Considera que la recolección de basura en Asunción sigue operando bajo un esquema arcaico en comparación con ciudades de la región, donde existen contenedores distribuidos estratégicamente, separación de residuos y plantas de reciclaje que, además, generan empleo.
Como ejemplo concreto, menciona que en el Mercado de Abasto se desperdician diariamente alrededor de dos toneladas de residuos orgánicos, material que podría destinarse a un biodigestor para producir gas y abastecer las cocinas del propio mercado.
En el fondo, su crítica apunta a una cultura política que, según sus palabras, naturalizó la precariedad institucional: “Nos acostumbramos a que el municipio no nos dé nada”. Su propuesta, entonces, no solo abarca a la estructura municipal, sino también a la relación histórica entre ciudadanía y gestión pública.
En clave de campaña, Ortega afirma que le gustaría mostrar no solo lo que proyecta hacer, sino también lo que ya ha impulsado. Menciona iniciativas concretas como la iluminación de plazas y la recuperación de una cancha de fútbol abandonada mediante la instalación de iluminación. Subraya que estas acciones se realizaron sin recursos públicos, a partir de gestiones con personas comprometidas con la ciudad. Para ella, estos ejemplos buscan demostrar que es posible generar transformaciones cuando existe voluntad política y compromiso ciudadano.
En el plano institucional, señaló que si supera la encuesta prevista para el 21 y 22 de febrero, solicitará permiso sin goce de sueldo a la Cámara de Diputados para dedicarse exclusivamente a la campaña durante el periodo legal establecido. Según explicó, ejercer un cargo público implica un compromiso ético: si se percibe un salario del Estado, el tiempo debe destinarse plenamente a esa función. Actualmente, realiza actividades de precampaña durante su receso parlamentario.
Ortega también plantea que la disputa por la intendencia no debe leerse únicamente en términos de colores partidarios. Asegura que no se trata simplemente de “sacar al poder” a un sector para reemplazarlo por otro, sino de confrontar un sistema que —según describe— responde a una cúpula a distintos partidos y que prioriza intereses personales por encima del bien común. “Hay que romper esa estructura”, sostiene, marcando una posición que trasciende la lógica tradicional de oficialismo versus oposición.
En el fondo, cuestiona una manera de gestionar que acostumbró a la gente a esperar poco del municipio: “Nos acostumbramos a que el municipio no nos dé nada”. Su propuesta, entonces, no solo interpela a la estructura municipal, sino también a la relación histórica entre ciudadanía y gestión pública.
La Universidad Americana llevará a cabo su Open House en las siguientes fechas: 16, 23, 30 y 31 de enero y el 20, 27 y 28 de febrero, los horarios para días entre semana son a partir de las 18:30 h y sábados a las 10:00 h. Una propuesta pensada para jóvenes que están culminando el colegio y comienzan a definir su futuro universitario.
La actividad permitirá a los futuros estudiantes vivir la experiencia universitaria desde adentro, recorriendo los distintos espacios académicos, conociendo laboratorios, participando de demostraciones prácticas, charlas breves y recorridos guiados por la institución.
Desde la Universidad Americana señalan que el objetivo del Open House es generar un primer acercamiento real a la vida universitaria, brindando a los jóvenes la posibilidad de explorar áreas de interés, dialogar con docentes, conocer la dinámica académica y acceder a información clave para tomar una decisión informada sobre su carrera.
Durante la jornada, los asistentes podrán recorrer las instalaciones, participar de actividades prácticas, conocer las distintas propuestas académicas y recibir orientación por parte del equipo académico e institucional.
La invitación está dirigida a jóvenes de 17 a 20 años que se encuentren finalizando su etapa escolar y deseen explorar opciones antes de elegir una carrera. La participación es libre y gratuita.